¿Por qué uso Robots en el Supermercado? Tiempos Difíciles. Grandes Oportunidades.

Acostumbro a ir a menudo al supermercado cuando estoy en Latinoamérica a comprar cosas que no he adquirido en mi compra quincenal en los estupendos Cornershop o Rappi (compañías de comercio electrónico que operan en varios países de Latinoamérica y que permiten a través de una aplicación móvil hacer las compras en diferentes supermercados y otros locales). La combinación me resulta muy conveneiente y me permite investigar algunos rincones interesantes del supermercado físico y conversar con clientes y empleados para entender problemas, hábitos y conductas.

Hace unos 10 meses, para pagar mi compra cambié las típicas cajeras humanas, que son en su mayoría mujeres, por máquinas donde uno se autoatiende. 

Debo reconocer que la experiencia ha sido magnífica. He conseguido rapidez, pocas equivocaciones y por sobretodo no recibir una tan mala atención de las personas de las cajas. El robot nunca se enoja, me dice que hacer amablemente y me voy muchísimo más satisfecho del local. 

¿Pero cómo puede suceder que una máquina tan simple automatizada haga un trabajo muchísimo mejor que las personas en las cajas de cobro?

Primero, el trabajo repetitivo y plano que tienen que realizar las cajeras humanas termina con su paciencia y sus ganas de sonreír y atender a sus clientes magníficamente. Sus miedos y emociones negativas son traspasadas al cliente generando relaciones de muy mala calidad. 

Segundo, se les hace tremendamente difícil operar con un servicio extraordinario a empresas que han operado por muchos años con culturas donde el cliente no es realmente el centro. Justo lo contrario que sucede con empresas como Amazon, Apple, Rappi o Cornershop que nacieron obsesivamente con el cliente en el centro. 

Tercero, esto permite que un simple robot automatizado supere con creces al humano en tareas repetitivas, resolviendo problemas en mucho mejor forma que el promedio de los humanos. 

Muchas veces siento en el supermercado más aprecio por el robot, ya que su atención y cuidado conmigo y mis compras es muy bueno. 

La tercera ola de automatización inteligente aumentará notablemente en los próximos 5 años dado que el costo de los robots está disminuyendo rápidamente, además de estar siendo dotados con inteligencia artificial que han mejorado ostensiblemente su performance. Esto traerá una disminución muy importante de puestos de trabajo repetitivos tanto de nivel simple como mucho más sofisticados. 

El caso de China es digno de comentar ya que su gobierno está en una agresiva campaña para 2025 para cambiar miles de puestos de trabajo en sus industrias por robots inteligentes. El alza de los costos del empleo ha comenzado a deteriorar el modelo chino de producción a bajo costo, haciendo que muchas empresas ya no fabriquen en ese país. 

El caso de Adidas es muy notable ya que está llevando parte importante de su producción a Alemania y EEUU, robotizando totalmente sus plantas y quedando mucho más cerca de los mercados donde envía sus productos. 

Si vemos Japón, EEUU, Alemania, Corea del Sur o China quedaremos impresionados de lo atrasado que está Latinoamérica en la aplicación de las nuevas tecnologías disruptivas. Estos países están generando ventajas que quizás nunca podamos alcanzar. 

Como me dijo una de las cajeras del supermercado, “nosotras ya no damos más con este trabajo anti-humano. Yo estaría dispuesta a buscar una alternativa mejor y entregar todo esto a ese robot que está detrás mío y que alguna vez odié”.

Se vienen años muy complicados pero con grandes oportunidades para crear cosas extraordinarias, pero los gobiernos y las empresas desde ya deberán pensar seriamente cómo entrenerán a sus personas para los nuevos trabajos que se crearán. O buscar alternativas para muchos personas que quedarán  desempleadas. 

La única ventaja que necesitarás en los próximos años es aprender a reinnovarte una y otra vez, tanto tú, tu equipo y empresa.